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Cider: institución clave para la consolidación de las regiones

13/12/2016

​El Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Desarrollo (Cider) de la Universidad de los Andes acaba de cumplir 40 años de existencia, tiempo durante el cual ha formado más de 2.000 profesionales.

Nació en 1976 como resultado de una cooperación internacional holandesa con el Instituto Internacional de Estudios Sociales (ISS) de La Haya. Desde su creación, ha logrado comprender las realidades sociales, políticas y ambientales del país desde la investigación.

Hoy, cuenta con siete programas de posgrado (tres especializaciones, tres maestrías y un doctorado) y tres líneas de estudio: Territorio, ambiente y desarrollo; equidad, género y desarrollo e instituciones, conflicto y desarrollo.

"El Cider forma capital humano para las regiones, contribuye a solucionar problemas nacionales con investigación interdisciplinaria y genera conocimiento que se traduce en políticas públicas", afirmó Carl Langebaek, vicerrector de asuntos académicos, durante la celebración de los 40 años del centro académico.

Durante este tiempo, el Cider se ha destacado por su capacidad de adaptarse a las nuevas realidades, sin perder sus principales pilares: interdisciplinariedad, desarrollo y formación de profesionales para las regiones.

Ha hecho presencia en distintos rincones del país con importantes aportes en la dimensión ambiental del desarrollo, la generación de instrumentos de planificación urbana y regional, la planificación con perspectiva de género y la creación de guías para políticas de juventud.

Así mismo, ha contribuido con la generación de lineamientos en temas como la calidad del empleo, cambio de paisaje, seguridad alimentaria y gestión regional del desarrollo, entre otros.
Oscar Pardo, director del Cider, explica cuáles han sido sus principales aportes y qué retos le esperan en una sociedad que transita hacia la paz.

¿Qué significa el Cider para el país?

Una institución visionaria e innovadora que trabaja por el desarrollo del país, la consolidación de las regiones y la formación de gente capaz con ganas de salir adelante.

¿Cuáles han sido sus principales aportes en estos 40 años?

Ha contribuido al estudio y la formación en el desarrollo de prácticas interdisciplinarias, dirigidas a la terminación de las inequidades en las regiones.

¿Cuál va a ser su papel en el tránsito hacia el posconflicto?

Aportar en la disminución de la inequidad en los territorios; en el mejoramiento de competencias y capacidades regionales; en el planeamiento urbano y rural de las regiones, con sistemas de información propios; en el desarrollo regional sostenible; en nuevos esquemas de regionalización y gobernanza; en una nueva agricultura y en innovación social, a fin de disminuir las brechas entre las zonas más desarrolladas y las menos desarrolladas.

¿En qué proyectos claves se ha involucrado el Cider?

Trabajamos en la primera gestación de Planes de Ordenamiento Territorial (POT) en el año 2000, y ahora estamos involucrados en la creación de manuales estratégicos de lo que debe ser la nueva generación de POT's modernos. El objetivo es impulsar todas aquellas iniciativas que permitan que el territorio se planee adecuadamente. De igual forma, estamos trabajando en cómo darles gobernanza a los diferentes esquemas de regionalización que trae la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial y queremos aportar en la implementación de los acuerdos consignados en la terminación del conflicto con las Farc.

¿Cuáles son sus apuestas en el ámbito académico?

Generar alianzas interdisciplinarias con universidades regionales y extranjeras en docencia e investigación, así como con otras facultades de la Universidad. Estamos trabajando, igualmente, en la creación de centros de planeación regional.