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Innovación, Tecnología y Desarrollo Económico Territorial

15/08/2017

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 Diseño: Comunicaciones Cider 

El Cider organizó el pasado mes de julio de 2017 el curso internacional de verano "Innovación, Tecnología y Desarrollo Económico Territorial" bajo el liderazgo de los profesores Sergio Montero y Javier García y la participación de los profesores Neil Kleiman (New York University) y Elvira Uyarra (University of Manchester). El curso acercó a los asistentes al estudio de la relación entre innovación, tecnología y desarrollo territorial a través del análisis y debate de varios marcos teóricos así como su aplicabilidad en las realidades territoriales locales de Colombia. Gracias al apoyo de iNNpulsa y la Cámara de Comercio de Manizales, los estudiantes viajaron a Manizales para hacer un estudio de caso en profundidad y una comparación con Bogotá. Para ello, los estudiantes se entrevistaron con actores clave de los ecosistemas de innovación de ambas ciudades, analizaron sus principales planes y retos en torno a la innovación y formularon algunas recomendaciones de política pública para fomentar el desarrollo local a través de la innovación y la tecnología en Colombia.

 

En los últimos años, los gobiernos locales, regionales y nacionales de Colombia, y América Latina en general, han demostrado un interés interés por apostarle a la innovación como motor del desarrollo territorial. En este contexto, numerosos alcaldes y gobernadores han optado por incluir en sus planes de desarrollo las palabras ciencia, tecnología o innovación junto a la ya omnipresente "sostenibilidad." En Colombia, entidades nacionales como Colciencias, iNNpulsa o el Ministerio de las Tecnologías y Comunicaciones han venido liderando estas apuestas de ciencia, tecnología e innovación como instrumentos para promover el desarrollo del país. La obsesión actual de muchas ciudades y regiones de convertirse en los próximos Silicon Valley es parte de una tendencia global en las políticas de desarrollo territorial que cada vez ponen más énfasis en la innovación y tecnología como motores del desarrollo local y regional. Sin embargo, la tecnología, la innovación y el desarrollo económico territorial son conceptos complejos a la hora de ponerlos en práctica y adoptar modelos provenientes de regiones como Silicon Valley, que poco tienen que ver con la realidad latinoamericana, no es siempre la salida más acertada.

 

Con base en las lecturas trabajadas en clase y el trabajo de campo realizado en Bogotá y Manizales, los estudiantes del Cider propusieron a iNNpulsa tres grandes recomendaciones para mejorar la relación entre innovación, tecnología y desarrollo económico territorial en las ciudades y regiones colombianas. La primera recomendación está encaminada a la formalización y materialización de una política pública de ciencia, tecnología e innovación que no sea simplemente un documento rector –como el actual- sino que esté acorde de las realidades territoriales de un país constituido por regiones. Es imperativo utilizar de una manera más eficiente y eficaz los recursos nacionales dirigidos a la ciencia, tecnología e innovación, especialmente a través del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación del Sistema General de Regalías. Además, es necesario crear una cultura de innovación no solamente dirigida a la innovación con base científica-tecnológica sino que reconozca la existencia de otros tipos de innovación como pueden ser la innovación social, la innovación de base o la innovación inclusiva. De hecho, la innovación no es algo que ocurre solamente en grandes empresas y universidades, por el contrario, es un proceso social que ocurre en numerosos lugares gracias a la interacción de personas con diversas formas de conocimiento.

 

Como segunda recomendación, es necesario mejorar la articulación de la multiplicidad de políticas, planes y proyectos existentes sobre innovación a nivel local, departamental y nacional. Si bien no hay nada negativo en que haya diversidad de mecanismos, sí es necesario que los lineamientos compartan una "visión" común. Esta visión debería, además, ser una visión territorial. En otras palabras, una visión que emane de las propias ciudades y departamentos y no que sea impuesta "desde arriba" como ha ocurrido en Colombia en el pasado. Esta recomendación es particularmente importante para agencias nacionales como Colciencias o iNNpulsa quienes deberían contribuir a propiciar procesos de innovación que generen impacto en y desde los territorios. Como bien ha explicado AnnLee Saxenian en su libro Regional Advantage, lo que dio una ventaja comparativa a Silicon Valley frente a otras zonas innovadoras no fue la existencia de un lugar específico donde todas las empresas se instalaban sino la existencia de redes densas de colaboración y aprendizaje a nivel regional.

Finalmente, la tercera recomendación y un tema recurrente durante el curso, fue la importancia del liderazgo compartido e inclusivo en el fomento de iniciativas de innovación y, sobre todo, para que estos procesos de innovación se materialicen en resultados de desarrollo territorial. Las redes tienen la ventaja de permitir el diseño e implementación de estrategias y políticas que puede incluir a diferentes actores. No obstante, las colaboraciones entre actores públicos y privados son procesos frágiles que pueden fallar si no se cuentan con liderazgos inclusivos y compartidos, procesos de aprendizaje continuo y mecanismos de gestión del conflicto adecuados. Para garantizar la sostenibilidad de los procesos es ideal transitar hacia un liderazgo compartido e inclusivo que haga posible que los participantes tomen decisiones colectivas con una visión común de desarrollo territorial y en el que jóvenes, mujeres y minorías se sientan representadas.

 

El caso de Manizales arrojó datos muy interesantes en este sentido. Uno de los aspectos que más sorprendió durante el trabajo de campo en Manizales fue la cantidad de mujeres y gente joven en posiciones importantes de liderazgo, tanto en agencias públicas como en empresas innovadoras. Por ejemplo, la presidencia de la Cámara de Comercio de Manizales y de Manizales Más están en manos de mujeres jóvenes que han hecho un excelente trabajo en adaptar estas organizaciones a las demandas actuales de las empresas y han logrado articular a los diferentes actores del ecosistema de innovación local. Por otra parte, dos de las empresas innovadoras que entrevistamos durante nuestro trabajo de campo–Induma y Maquiempanadas- están lideradas por mujeres. Estas líderes han puesto la innovación en el centro de sus empresas logrando excelentes resultados en la diversificación de productos, en la apertura de nuevos mercados en el extranjero.

 

En definitiva, el curso de verano logró no sólo familiarizar a los estudiantes del Cider a las teorías sobre innovación, tecnología y desarrollo económico territorial sino también acercarlos a los principales retos de los ecosistemas territoriales de innovación en Colombia a través de la realización de trabajo de campo. Aunque el curso finalizó el pasado 14 de julio, en el Cider lo vemos no como algo finalizado sino como un primer paso para contribuir al debate que debe darse en Colombia sobre los enfoques, mecanismos y políticas públicas que necesitan los municipios y territorios colombianos para fomentar una innovación que logre generar procesos de desarrollo económico territorial de una manera inclusiva y sostenible.

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