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“Nuestra Casa Común” en perspectiva de la enseñanza del Desarrollo. Algunas reflexiones en ocasión de la visita del papa Francisco a Colombia

02/09/2017

 

Recientemente hemos conocido diferentes reflexiones sobre la visita del Papa Francisco a Colombia, siendo en su mayoría pronunciamientos que lo califican de acontecimiento internacional por el significado que su presencia de líder mundial genera en un país que inicia la implementación de los acuerdos de paz y que, con su población polarizada, transita momentos de transformación. Como egresada del Cider este acontecimiento me invita a reflexionar sobre el diálogo que se puede auspiciar entre el texto liderado por el Papa: la Carta Encíclica "Laudato Sí", y la enseñanza del Desarrollo. Esta Encíclica ha sido escrita para todas las poblaciones y líderes mundiales independientemente de sus creencias religiosas y congrega debates centrales para lo que se constituyen actividades fundamentales del Cider: investigación, extensión, enseñanza y promoción del desarrollo.

"Laudato Sí" es un texto que hace un cuidadoso análisis sobre el estado de nuestra "Casa Común" y propone una Ecología integral que soporte una vida en armonía, equidad, comunidad y hermandad. Se estructura en 191 páginas que contienen seis capítulos los cuales abordan: un balance de lo que en términos ambientales sucede en nuestro planeta (cambio climático, inequidad, degradación social y deterioro de la calidad de vida); análisis sobre la raíz de la crisis ecológica (tecnología, globalización, consecuencias del antropocentrismo moderno, innovación biológica a partir de la investigación); se aboga por una ecología integral (de la vida cotidiana, del bien común, de justicia entre las generaciones); se ofrecen líneas de acción en perspectiva de diálogos (sobre el medio ambiente y política internacional, nacional y local, transparencia en procesos decisionales, con las ciencias ​y para la plenitud humana); y se ofrece una perspectiva de educación y de espiritualidad ecológica. Más centrado en los relatos bíblicos, la fe y la mirada de Jesús uno de los capítulos (el segundo) ofrece ilustraciones de cómo la comunidad creyente[1]​ puede iluminarse para aportar a la solución.

 El punto de partida del "Laudato Sí" es "El Cántico de las criaturas", texto en el cual San Francisco de Asís (1225) alaba a todas las criaturas, a las hermanas: luna, estrellas, nube y agua y a los hermanos: sol, viento y fuego. Avanza dando cuenta del daño que los usos irresponsables y el abuso de bienes han generado contra el planeta; cuestiona la posición que hemos asumido los seres humanos al sentirnos propietarios y dominadores de la tierra hasta el límite de enfermarla, y exhorta a sentir "reciprocidad responsable entre el ser humano y la naturaleza. Cada comunidad puede tomar de la bondad de la tierra lo que necesita para su supervivencia, pero también tiene el deber de protegerla y de garantizar la continuidad de su fertilidad para las generaciones futuras" (2015, p. 53). Cierra su crítica y propuesta presentando las problemáticas ecológicas y las que se originan por el consumo exacerbado y concluye que para cuidar y mejorar nuestro mundo se hacen necesarios: cambios profundos en nuestros estilos de vida, diferentes modos de producción y de consumo y ajustes en las estructuras de poder que rige la sociedad.

Se propone entonces una Ecología integral fundamentada en tres aspectos sustanciales: justicia con los pobres, compromiso con la sociedad y la paz integral y preocupación por la naturaleza. A ella se llega a partir del reconocimiento de las Cumbres y Declaraciones mundiales que anteceden a este documento (Declaración de Estocolmo, 1972; Cumbre de la Tierra y Declaración de Río, 1992; Convenio de Basilea, 1989; Rio+20, 2012) y de la convicción que desde lo nacional y local "siempre hay mucho por hacer" (2015, p. 138). Reconoce que es necesario encontrar soluciones: que atiendan los intereses de todos los países y, en particular, de los más pobres; que poblaciones e instituciones presionen para resistir e "intervenir, más aún cuando haya urgencias" (2015, p. 139); de reflexionar responsablemente sobre lo que significa la economía y su finalidad; y de otorgar un lugar preponderante a una "sana política, capaz de reformar las instituciones, coordinarlas y dotarlas de mejores prácticas, que permitan superar presiones e inercias viciosas" (2015, p. 139).

 La Carta Encíclica afirma que el auténtico Desarrollo Humano posee un carácter moral y supone: respeto por la otra persona, atención al mundo natural y reconocimiento de la naturaleza de cada ser en su relación con el mundo. Este desarrollo se dinamiza con una transformación personal, con el cultivo de las virtudes y con procesos de educación y espiritualidad ecológica. La educación, entendida como práctica social y política, tiene el gran desafío de animar una conciencia ecológica y solidaria que aporte a la construcción de una cultura que abogue por un cambio en las relaciones humanas, económicas, sociales y ambientales. Desde lo institucional educativo se requieren maestros que "ayuden efectivamente a crecer en la solidaridad, la responsabilidad y el cuidado basado en la compasión" (2015, p. 160) en la generación de conciencia frente a un "origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos" (2015, p. 157).​​

Quizá, para los centros de enseñanza preocupados por los estudios del desarrollo, como el Cider, la visita de Francisco, es una oportunidad para revisar documentos como "Laudato Sí" y la Exhortación apostólica "Evangelii Gaudium" ("La alegría del evangelio")[2], discursos que, desde el sermón dominical de la homilía, acercan hoy día a grandes poblaciones a debates que antes podían ser de interés y congregación de pequeños grupos de expertos. Invitar desde el lenguaje de la fraternidad y la belleza a las comunidades a pensar y actuar en consecuencia frente a grandes problemas de la sociedad contemporánea es un legado muy valioso que los estudiantes y profesores de centros preocupados por el Desarrollo debemos reconocerle al Papa Francisco.

Será tarea de estos centros profundizar las relaciones entre las prácticas de desarrollo que impulsan la democratización de la vida cotidiana con justicia social y las perspectivas pedagógicas inspiradas en el desafío de comprender los vínculos de nuestra vida con la naturaleza, la vida que se desea vivir y la sociedad que se anhela construir.

 

Coda: Pulse aquí si desea conocer la letra completa del "Cántico a la criaturas"​


Referencias bibliográficas

Bergoglio, JM (2015). Vaticano II. Carta Encíclica Laudato Si del Santo Padre Francisco sobre el cuidado de la casa común. Mayo 24. Obtenido de: Aquí 

Bergoglio, JM (2013). Vaticano II. Exhortación apostólica Evangelii Gaudium del santo padre Francisco a los obispos a los presbíteros y diáconos a las personas consagradas y a los fieles laicos sobre el anuncio del evangelio en el mundo actual. Noviembre 24. Obtenido de: Aquí 

Vaticano (2017). Síntesis del Boletín "Anuario Pontificio 2017 y el Annuarium Statisticum Ecclesiae". Abril 6. Obtenido de: ​Aquí​

[1]Este capítulo será de especial interés para la comunidad católica que según cifras del Vaticano (2015) en Colombia representa el 45% de la población.

[2] Documento dirigido a las comunidades católicas. Presenta las problemáticas y riesgos del mundo actual y ofrece pistas para enfrentar el consumismo e individualismo que conducen a la inconciencia y desigualdad restando valor a la perspectiva de actuar en/por el bien, la belleza y la alegría, virtudes propias del acto de la evangelización. Con el referente de la Virgen María el papa Francisco clama para que cada vez que la miremos volvamos "a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes. (Bergoglio, 2013, p. 117).