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El Día de la Alimentación: Hambre, migraciones y desarrollo rural

11/10/2017

La Organización Mundial de las Naciones Unidas para el Alimento y la Agricultura (FAO) celebra el 16 de octubre el día de la alimentación para conmemorar los 72 años de su fundación. Este año el tema central de esta celebración es "cambiar el futuro de la migración: Invertir en seguridad alimentaria y desarrollo rural". Esta iniciativa se alinea con el segundo Objetivo de Desarrollo Sostenible, conocido como Hambre Cero, que a su vez busca acabar con el hambre y la desnutrición, además de asegurar el acceso a alimentación adecuada y nutritiva para la población, con especial atención a los niños, para 2030. Una de las estrategias por las que se busca alcanzar este objetivo es a través del apoyo a sistemas de agricultura a pequeña escala, en donde se espera promover el acceso igualitario a la tierra, tecnología y mercados. En la coyuntura del postconflicto, Colombia ha establecido como prioridad la política de desarrollo agrario integral que busca disminuir la pobreza en el campo y cerrar las existentes brechas entre lo rural y lo urbano. Tanto las iniciativas internacionales como las nacionales tienen en común que para acabar con el hambre se necesita de un campo vibrante en donde las futuras generaciones tengan incentivos y deseos para llevar sus proyectos de vida en las zonas rurales. Sin embargo, el campo colombiano, como el de muchos países del sur global, es lejano de ofrecer las condiciones necesarias para alcanzar tales objetivos.


La migración rural-urbana nos permite tener una perspectiva de la causas y consecuencias de procesos locales y globales que han transformado la población colombiana de ser mayoritariamente rural a mayoritariamente urbana en el lapso de casi seis décadas. Aunque el conflicto ha sido uno de los principales factores en la transformación del campo, el hambre, la pobreza y, más recientemente, el cambio climático también han sido protagonistas en la configuración de la nueva realidad rural colombiana. A finales de la década de 1950, Colombia ve el final del periodo conocido como La Violencia (1948 – 1958) donde más de 200 mil personas, principalmente campesinos, fueron asesinados. Desde entonces, el campo colombiano se convierte en escenario de conflicto entre el estado, las FARC, paramilitares y demás actores armados. El conflicto ha sido exacerbado por reformas agrarias que han fallado en resolver el problema de la distribución de la tierra y programas de ajuste estructural que han vuelto el campo no solo menos vivible sino también cada vez menos competitivo y vulnerable ante los vaivenes de los mercados globales.

Todo esto ha llevado al desplazamiento interno de la población, que en su mayoría engrosa los llamados cinturones de miseria de centros urbanos. A finales de 2014 había aproximadamente 5,8 millones de desplazados internos, de los cuales el 80% buscaba en grandes centros urbanos, como Bogotá, Medellín y Cali[1], el anonimato y acceso a servicios básicos que no eran disponibles en sus lugares de origen. Una gran mayoría de los desplazados internos corresponde a población indígena y afrodescendiente y proviene de lugares remotos donde el conflicto se ha vivido de manera más intensa. Esta población vive en la miseria y constantemente experimenta hambre y malnutrición.

El cambio climático también ha sido reconocido recientemente como un factor de riesgo que afecta a la población rural en Colombia y por ende a la producción de alimentos. A través de eventos climáticos extremos, como la sequía asociada al Niño de 2016, y cambios progresivos en los ecosistemas, como el derretimiento de los glaciares, el cambio climático ha cambiado la geografía de la producción de alimentos y ha impactado los modos de vida locales. Estos efectos se ven exacerbados por actividades a gran escala, como obras de infraestructura y minería, que también afectan los ecosistemas y las áreas rurales. Las poblaciones más afectadas son los indígenas y mestizos que viven en ecosistemas de alta montaña o en el bosque seco y los pescadores. Tal vez una de las crisis que mejor ilustra las consecuencias del cambio climático y su interacción con actividades a gran escala son las sequías y hambrunas en el departamento de la Guajira, que en su mayoría afectan a la población Wayuu que ahí habita.

​​​​Tanto el gobierno colombiano como las poblaciones indígenas y afro que ocupan su territorio están comprometidos en la búsqueda de la transformación del campo a través de enfoques al desarrollo rural centrados en fortalecer la autonomía. El Punto Uno de los Acuerdos de Paz, titulado "Hacia un nuevo campo colombiano: Reforma Rural Integral", tiene como compromiso central el de generar las condiciones de bienestar necesarias para evitar el éxodo rural-urbano y así asegurar la continuidad de la población rural en el campo. Una de las herramientas a través de las cuales se busca lograr este objetivo son los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDETs). Entre otros, los PDETs tienen como pilares la reactivación económica del campo y producción agropecuaria y el derecho a la alimentación, los cuales buscan el desarrollo de la economía campesina y otras formas de economía propia. Igualmente, las poblaciones indígenas y afrocolombianas tienen en sus respectivos planes de vida y de etnodesarrollo proyectos basados en autonomía que buscan el bienestar como proyecto de vida a través de la consolidación de sus territorios. Ambas iniciativas buscan un campo autónomo en donde el acceso a dietas de calidad y nutritivas con significado cultural son elementos centrales. Con este escenario el día de la alimentación busca visibilizar problemas estructurales que, aunque afectan directamente a la población rural, tienen un efecto dominó sobre el resto de la humanidad. Al fin y al cabo, 70% de la comida en el planeta es producida por campesinos y otros productores a pequeña escala[2].

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[1] Højen L. 2015. Colombia's 'Invisible Crisis': Internally displaced persons. COHA. February 2 (http://www.coha.org/colombias-invisible-crisis-internally-displaced-persons/).

 

[2] Wolfenson, K.D.M., 2013. Coping with the food and agriculture challenge: smallholders' agenda. Food and Agriculture Organisation of the United Nations, Rome.