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Dos nuevos sitios Ramsar en Colombia: Tarapoto y Ayapel

06/02/2018


​El 18 de enero el gobierno colombiano anunció la decisión de designar dos complejos de humedales dentro de la convención RAMSAR. Se trata del complejo de Tarapoto, que se convierte en el primer sitio RAMSAR de la Amazonía, y la ciénaga de Ayapel​ en la depresión Momposina, donde confluyen los ríos Cauca y San Jorge. Los más de 30 lagos de Tarapoto están a dos horas en lancha de Leticia y el sitio designado cubre más de 45.000 hectáreas de pura diversidad que incluye alrededor de 900 especies de plantas, 244 de aves, 176 de peces, 30 de reptiles, 201 de mamíferos y 56 de anfibios, y son la base del sustento de las 22 comunidades indígenas Cocama, Ticuna y Yagua parte del resguardo de Ticoya. Dentro de las rarezas de este lugar está el hábitat del caimán negro, el delfín rosado, los manatíes y las nutrias. Por su parte la ciénaga de Ayapel alberga el 27% de las especies amenazadas de Colombia y el 1,2% de los mamíferos amenazados del mundo. Además es el hábitat para el desove de más de 50 especies de peces, incluido el muy apreciado bocachico.

La convención internacional sobre humedales, denominada convención RAMSAR por la ciudad Iraní donde se firmó el acuerdo inicial en el año 1971, es el más antiguo acuerdo ambiental en el ámbito internacional, y su función consiste en proveer un marco de acción nacional y de cooperación internacional para la conservación y el uso prudente de los humedales y su diversidad. En general la convención RAMSAR ha estimulado la adopción progresiva de políticas de conservación de humedales entre los países miembros, aunque recientemente se ha hecho mucho énfasis en indicadores cuantitativos muy simples que pueden ocultar problemas subyacentes. Tampoco se debe olvidar que los sitios RAMSAR se designan en un entorno de alta presión por el desarrollo económico de los territorios donde se encuentran, y que no han logrado cambiar los procesos políticos de base que son los que en últimas imponen ciertas lógicas de relacionamiento social con los humedales, que actualmente desaparecen a una velocidad mayor que la de los bosques.


Aun así, el poder simbólico de la lista RAMSAR que incluye 2.293 sitios de 169 países y más de 225 millones de hectáreas, ha tenido logros sorprendentes como por ejemplo el desistimiento de un proyecto minero en uno de los sitios RAMSAR de la Isla de Santa Lucía en el Caribe y la renuncia de un proyecto de desarrollo en la ciénaga de Nariva en Trinidad y Tobago.

Los dos nuevos sitios RAMSAR de Colombia se unen a laguna de la Cocha, la estrella fluvial del Inírida, el delta del río Baudó, la Ciénaga Grande de Santa Marta, el sistema de Chingaza, el complejo de la laguna de Otún y la laguna de Sonso. Muy pronto se sumará también el río Bita​ en Vichada, del que el 95% de su cuenca se encuentra en un alto grado de conservación. De la apropiación social del conocimiento y del genuino respeto por la diversidad biológica, depende que la convención RAMSAR sea no sólo un instrumento de conservación de los sitios designados, sino también un escenario global para debatir la expansión del desarrollo en un planeta finito, diverso y bello.

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