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Profesoras y profesores del Cider. Cohortes de “olas”, cada uno con su ritmo.

08/05/2018

Pensando en rendir un homenaje al maestro cideriano vinieron a mi mente reflexiones y planteamientos pedagógicos que durante años mujeres y hombres han ideado, realizado y proyectado en perspectiva de consolidar un proyecto formativo que se inició gracias al trabajo de cooperación entre la Universidad de los Andes y el Instituto Internacional de Estudios Sociales (ISS) de La Haya. Esta exaltación a la labor del maestro es escrita de la mano de la contribución pedagógica que hiciera una mujer latinoamericana, maestra rural y merecedora en 1945 del Nóbel de Literatura: Lucila de María Godoy Alcayaga, a quien conocemos públicamente como Gabriela Mistral.

Quienes analizan el legado de Gabriela Mistral la acercan a una educadora promotora del pensar situado en la tierra, en los indígenas, en las mujeres y en la formación de niños y niñas. Pionera en las demandas para que “las mujeres se educaran y dejaran de ser actrices secundarias de sus propias vidas” (Serrano, 2011, párr. 2), en la denuncia sobre “el peligro que existe para la democracia cuando ciudadanos incultos deben tomar decisiones en las urnas” (Leyton, 2016, párr.19) y convencida de que “para educar hay que entregar amor y belleza […] porque el que enseña lo hace con la palabra, pero también con la actitud y el gesto” (Zegers y Warnken, 2017, p. 13). Conviene entonces revisar semblantes del modelo educativo, el acto de educar, el papel de quien enseña y los retos pedagógicos del Cider en paralelo con su aporte pedagógico.


Mirar hacia dentro

Si bien el legado mistraliano surgió en la formación básica y media principalmente en los años veinte y treinta del siglo anterior, la fuerza de su voz y la esencia de su mensaje bien puede traerse al contexto posgradual cideriano en el cual muchos de las y los profesores han pensado en la necesidad de hacer una reflexión interna acerca de la labor educativa que cumple el Centro. En este sentido Javier Pineda y Bert Helmsing (2017) corroboran que resultado de este tipo de ejercicios es como el Cider “ha respondido en su recorrido histórico a estos retos de la interdisciplinariedad y el desarrollo, al abrir nuevos campos de docencia e investigación” (p. xviii) transitando de temas ambientales, de desarrollo local, regional y urbano, de políticas públicas y planeación participativa en los ochenta, noventa y 2000 a los relacionados con la ética, la pobreza, la justicia, las instituciones, el género, el cuidado de sí, los conflictos, democracia ambiental y la memoria, en los años recientes. En términos de Mistral estas cavilaciones, desde adentro, son necesarias: “En Chile siempre tendemos a buscar modelos foráneos y creemos que el éxito, la felicidad, las recetas, están siempre afuera. Miramos Finlandia, Estados Unidos, y está bien, es interesante, pero resulta que todos estos países hicieron una reflexión adentro de ellos y tienen sus propios referentes” (Fajardo, 2017, párr.6).


Proyección de un modelo educativo

Sobre el modelo la educadora resalta la urgente necesidad de una educación activa centrada en el alumno, donde éste reconozca sus habilidades y asuma su papel de agente que dinamiza su propio aprendizaje, y agregaría, y su desarrollo en proyección con contribuir en la construcción de espacios sociales más justos y sustentables. En sus palabras: La acción es lo que fortifica […] Que no haya estado pasivo para el alumno; ante todo, el esfuerzo personal. Que una dificultad vencida excite la ambición de un nuevo triunfo. Que el maestro cree el interés por el estudio; que solicite la curiosidad, que provoque la investigación, que despierte la iniciativa, que inspire la confianza en sí mismo, que sugiera analogías, que mueva, en fin, a sus alumnos a ensayar sus fuerzas y a probar su habilidad (Mistral, 1918 En Pfeiffer, 2017, p. 52). En conexión con lo anterior Eduardo Wills (2017) manifiesta que el proceso reflexivo del Cider ha sido un emprendimiento institucional que en su misión de “formar los cuadros directivos y de planeación que iban a volver a sus regiones (Morales y Carreño, 2017, p. 16) le apostó continuamente a revisar su modelo educativo y organizativo “a partir de agentes que poseen sus propios intereses, valores y motivaciones, y quienes en función de sus objetivos plantean la necesidad de cambiar la estructura, las reglas, las normas y valores prevalecientes sobre cómo enseñar, investigar, y llevar a cabo procesos de desarrollo” (Wills, 2017, p. 32)… 


El acto de educar

Gabriela Mistral desde su experiencia, lecturas y conversaciones con pedagogos enuncia que la labor docente requiere realizarse con alegría, con confianza en lo que puede agenciar cada estudiante y con mirada de artista, esto es, comprender a la labor docente como una inspiración individual y colectiva por trascender lo que somos hoy. Propone a la pasión, al enamoramiento, al reconocimiento del otro en su propia historia y contexto, como elementos dinamizadores del acto educativo: Maestro. Sé fervoroso. Para encender lámparas has de llevar fuego en tu corazón (Mistral, 1922 En Pfeiffer, 2017, p. 22). Cuando la fe en la medicina, en las leyes o en la pedagogía se relajan, lo mismo que cuando las religiones no sacan chispas de los corazones secos, bueno es alarmarse y entrar en averiguación minuciosa del proceso (Mistral, 1948 En Pfeiffer, 2017, p. 99). En perspectiva de estas averiguaciones desde el Cider Oscar Pardo (2016) convoca a las universidades para “impulsar decididamente la cultura democrática orientada hacia un cambio de valores que lleven a apreciar el carácter inherente de la diversidad humana, la participación en los asuntos públicos e intervenir en la labor política. Esta deberá instaurarse al interior de todo el conjunto de los procesos educativos desde los procesos de aprendizaje como la participación y el ambiente de convivencia” (párr.4).


La labor docente

Dentro de los numerosos elementos que Gabriela Mistral sugiere a quien decide ser maestro se destaca la necesidad de hacer una reflexión pedagógica sobre el quehacer y oficio de ser maestro, así como la apuesta ética, política y de responsabilidad social que confiere esta labor. Previene al maestro del aburrimiento al que lo puede llevar la monotonía de la cotidianidad y de sus clases, y convoca a pensar en apuestas paralelas que le permitan enriquecerse para volver a las clases con energía renovada: Ustedes recuerdan al hombre que empujaba una roca hasta hacerla subir por un acantilado vertical. En el momento en que la peña ya iba a quedar asentada en lo alto, la tozuda se echaba a rodar y el condenado debía repetir la faena por los siglos de los siglos […]. Y cuando eso dura veinte años, la operación didáctica ya es cumplida dentro del aburrimiento y aun de la inconsciencia […] Llegue, pues el ejercicio segundón, a la hora de la crisis, cuando el tedio ya aparece en su fea desnudez; venga cualquiera cosa nueva y fértil, y ojalá ella sea pariente de la creación (Mistral, 1979 En Pfeiffer, 2017, p. 77). La escritora hace referencia a actividades paralelas a la docencia misma, que entre otras pueden versar en: la pintura, las letras, la horticultura, la música, el voluntariado, la investigación, y el activismo social. La investigación, para Luis Mauricio Cuervo (1999) tiene valor para el Centro en la medida que dialogue, se articule y se retroalimente del trabajo práctico, del acercamiento a los procesos colectivos y, de las actividades que fuera de la docencia realiza cada docente. Desde su actividad como miembro de Hijos e Hijas Por La Memoria y Contra La Impunidad convoca Diana Gómez (2016) a procesos pedagógicos que destierren “la militarización de la vida cotidiana. Para esto es fundamental la construcción de nuevas identidades y emocionalidades que transformen las masculinidades y femineidades patriarcales, que han puesto en el centro de las relaciones sociales la violencia y la negación de la diferencia” (párr. 3).


Retos pedagógicos

Gabriela Mistral Invita al maestro a no perder el amor por la lectura, por la escritura, por el co-aprendizaje. ​A vincular a la docencia actividades que den voz a las comunidades más vulnerables. A utilizar la radio, el cine, la poesía, la biblioteca y, la naturaleza misma como recursos pedagógicos. Invita a todos los que han optado por esta profesión a sentirse estudiantes y a media ruta del camino: “No se engrasen ustedes en la satisfacción […] vigílense día a día la complacencia sobrada de sí mismos. Cualquier satisfacción grande, como la persona obesa, acaba en la inmovilidad” (Mistral, 1948 En Pfeiffer, 2017, p. 99). Cierro esta nota ofreciendo un agradecimiento a las cohortes de maestras y maestros del Cider; quienes como las “olas” han tocado y alterado nuestros transcursos de vida y quienes con sus reflexiones nos han motivado a seguir trabajando en lo que Juan Manuel González define una “imagen deseada del tipo de sociedad que se quiere”: el Desarrollo (Carreño y Durán, 2017, p. 254). A los maestros de otras épocas, a los actuales, y a los por venir: "Cuando yo, de moza, miraba en las costas de Chile el juego de los oleajes, me gustaba seguirles los contrastes de altura, de color y de fuerza o relajo. Nunca eran iguales esas cohortes de olas; cada una variaba en voluntad, ritmo y coronamiento de espumas. Los pescadores me contaban que sus órdenes diferían hasta por los peces, las caracolas y las algas que se traían de arrastre…” (Mistral, 1948 En Pfeiffer, 2017, p. 95) 




Referencias bibliográficas

Carreño, Claudia y Durán Armando (2017). Desafíos de la enseñanza en los estudios del Desarrollo. En Pineda Duque, Helmsing y Saldías (editores), Universidad y desarrollo regional. Aportes del Cider en sus 40 años (pp. 243-261). Ediciones Uniandes. Bogotá.

Cuervo, Luis Mauricio (1999). La investigación en el Cider. Documento de trabajo (no publicado). Cider, Universidad de los Andes.

Gómez, Diana (2016, 23 de noviembre). Llega una nueva firma del acuerdo de paz y urge que se implemente pronto. Recuperado de: http://uniandes.edu.co/noticias/gobierno-y-politica/llega-una-nueva-firma-del-acuerdo-de-paz-y-urge-que-se-implemente-pronto?tmpl=frame

Layton, Ana (2016, 17 de febrero). Gabriela Mistral, una rebelde pensadora. PiensaChile.com Recuperado de: http://piensachile.com/2016/02/gabriela-mistral-una-rebelde-pensadora/

Morales, Juliana y Carreño, Esmith (2017). Cider: una historia de cooperación internacional y de estudios interdisciplinarios. En Pineda Duque, Helmsing y Saldías (editores), Universidad y desarrollo regional. Aportes del Cider en sus 40 años (pp. 29-45). Ediciones Uniandes. Bogotá.

Pfeiffer, Ernesto (2017). Gabriela Mistral. Pasión de enseñar. Pensamiento pedagógico. (Editor general). Universidad del Valparaíso, Chile.

Pineda, Javier y Helmsing, Bert. (2017). Presentación. En Pineda Duque, Helmsing y Saldías (editores), Universidad y desarrollo regional. Aportes del CIDER en sus 40 años (pp. xviii-xxiii). Ediciones Uniandes. Bogotá.

Serrano, Marcela (2011, 14 de octubre). ¿Por qué debiéramos interesarnos en la vida de Gabriela Mistral?. EducarChile. Recuperado de: http://www.educarchile.cl/ech/pro/app/detalle?id=211826

Wills, Eduardo. (2017). El Cider y el Plan Nacional de Rehabilitación: dos emprendimientos institucionales entrelazados. En Pineda Duque, Helmsing y Saldías (editores), Universidad y desarrollo regional. Aportes del Cider en su​​s 40 años (pp. 29-45). Ediciones Uniandes. Bogotá.

Zegers, Pedro y Warnken, Cristián (2017). Una guía para cruzar el desierto. En: Gabriela Mistral. Pasión de enseñar. Pensamiento pedagógico. Pfeiffer, Ernesto (Editor general). Universidad del Valparaíso, Chile.​

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