El pasado 31 de octubre se celebró en Bogotá el Día Mundial de las Ciudades 2025, una iniciativa de ONU-Hábitat, el programa de las Naciones Unidas para los asentamientos humanos. Dicha celebración promueve el debate sobre los desafíos y oportunidades que plantean los procesos de urbanización, con miras a examinar escenarios que fomenten un desarrollo urbano sostenible en el marco de la Nueva Agenda Urbana. Esta celebración también busca fomentar la cooperación entre diferentes países y ciudades acerca de los procesos de urbanización y cierra el Octubre Urbano, ya que durante el mes de octubre se llevan a cabo diversas actividades y eventos relacionados con los temas urbanos a nivel global, incluido el Día Mundial del Hábitat. La celebración del Día Mundial de las Ciudades se aprobó por parte de las Naciones Unidas en el año 2013, y tuvo su primera celebración en el 2014 en la ciudad de Shanghái, en China, con el título Liderando las transformaciones urbanas. La celebración del Día Mundial de las Ciudades solo había tenido lugar en América Latina en el año 2016, cuando la ciudad de Quito también fue anfitriona de Habitat III. Al celebrarse este año el Día Mundial de las Ciudades en Bogotá, Latinoamérica vuelve a tener la oportunidad de acoger un evento a escala global. En este artículo busco exponer 5 aspectos de la experiencia latinoamericana que fueron evidentes durante la celebración en Bogotá y que permiten establecer espacios de intercambio y diálogo entre regiones, países y ciudades.
El primer aspecto, es el tema de la financiación de las ciudades. Durante el evento se abordaron temas principalmente relacionados con la promoción de una financiación inclusiva mediante la cooperación entre distintos sectores para responder a la crisis de la vivienda. Esta crisis global de la vivienda ha sido uno de los focos del trabajo de Anaclaudia Rossbach, directora ejecutiva de ONU-HABITAT, quien ha planteado la necesidad de encontrar mecanismos para resolver tanto el acceso al suelo y a la vivienda de los grupos más vulnerables como también la importancia de promover procesos de mejoramiento urbano en asentamientos autogestionados. El Nuevo Plan Estratégico de ONU-HABITAT no solo prioriza el acceso a una vivienda adecuada, sino también el mejoramiento urbano de los asentamientos, en un enfoque integral que incluya la provisión de servicios básicos y sociales, así como medidas que mejoren la movilidad urbana y la gestión del suelo. Las y los invitados internacionales que participaron en el evento mencionaron la importancia de incorporar fondos rotatorios, la implementación de esquemas de subsidios escalonados en conjunto con microcréditos para escalonar la promoción de vivienda. También plantearon la importancia de contar con el apoyo de la banca multilateral e incorporar criterios de inclusión social y de participación comunitaria en los procesos de financiación urbana para evitar efectos no deseados, como la gentrificación y el desplazamiento.
El segundo aspecto consiste en abordar el concepto de ciudades inteligentes desde su enfoque en las personas, es decir, cómo la tecnología puede mejorar la calidad de vida de las y los ciudadanos. Esta aproximación es interesante y se apoya en los planteamientos que ha venido realizando ONU-HABITAT en cuanto a la necesidad de reducir brechas en el acceso y el uso de la tecnología por parte de la población, así como la importancia de contar con las herramientas y el desarrollo e innovación tecnológica al servicio de las personas. Durante el evento, las y los participantes de los conversatorios mencionaron la importancia de intercambiar los resultados de las buenas prácticas, no solo en innovación y tecnología al servicio de las personas, sino también en procesos de revitalización urbana, movilidad, y el fomento de entornos alimentarios urbanos. En los conversatorios y actividades se destacó la importancia de poner la tecnología al servicio de la habitabilidad y del bienestar, mediante diseños de espacios públicos y el uso de datos para promover la interacción social, en el marco de procesos que permitan mejorar la salud urbana.
El tercer aspecto está relacionado con la movilidad, la infraestructura y la proximidad. En las conversaciones que tuvieron lugar durante el evento se destacó la movilidad para las niñas y niños, indicando la importancia de identificar rutas escolares seguras para esta población. También se abordó la relación entre el transporte y la movilidad con los usos del suelo, para lo cual resulta esencial adoptar el concepto de la ciudad de los 15 minutos en términos de proximidad entre los habitantes. La articulación entre la infraestructura de la red de transporte masivo y la provisión de infraestructura para la movilidad activa con altos niveles de accesibilidad es esencial en este sentido. La generación, uso y análisis de datos en la movilidad constituye un elemento adicional en la discusión sobre ciudades mas sostenibles, teniendo en cuenta que pueden brindar insumos para el diseño de corredores de movilidad y responder ante el desafío de la seguridad vial.
El cuarto aspecto es la crisis climática, relacionada con la crisis global de la vivienda, en el marco del cual las ciudades deben ser vistas como parte de las respuestas tanto en medidas de mitigación como de adaptación. En los conversatorios del evento se abordaron aspectos relacionados con estas medidas, como el mapeo y el monitoreo del riesgo climático urbano, para identificar áreas prioritarias en términos de inversión. Asimismo, en las discusiones se abordó la importancia de promover infraestructura verde y azul, mediante la renaturalización de las ciudades mediante corredores de sombra, el aumento de la cobertura vegetal y la creación de superficies permeables. El diseño de las edificaciones también debe responder a esta crisis, con proyectos que incorporen diseños pasivos y reduzcan la demanda energética, mientras que es fundamental tomar medidas de resiliencia en el suministro de agua y de redes, para prevenir emergencias como la que tuvo Bogotá en 2024. Este mes de noviembre se abordarán varios de estos temas en la COP30, en la ciudad de Belém, Brasil.
El último aspecto es la relevancia de la participación ciudadana y comunidades locales como actores clave de los procesos de transformación urbana, no sólo expertos y autoridades. Durante el evento se discutieron métodos y herramientas interesantes para facilitar estos procesos de participación, tales como los mapeos participativos, el codiseño y el prototipado de proyectos con pilotos que cuenten con insumos de las comunidades locales. Asimismo, se discutieron mecanismos que permitan canalizar las propuestas de la ciudadanía, como también implementar políticas de protección a las comunidades, como lo es la política de protección a moradores que definió el POT de Bogotá. De hecho, las manifestaciones de los motociclistas y de un colectivo ciudadano durante el evento, plantean desafíos importantes para la ciudad, los cuales es posible abordar a través de modelos de gobernanza con una activa participación ciudadana en concordancia con los planteamientos de varios de los panelistas del evento. Los importantes resultados en la reducción de siniestros viales durante el fin de semana posterior al evento brindan insumos para estas discusiones con actores viales, como los motociclistas, mientras que la promoción de un desarrollo urbano inclusivo puede garantizar la incorporación de las perspectivas de la ciudadanía en los procesos de transformación urbana.
Finalmente, Bogotá es una de las cinco ciudades que recibió el Premio Shanghái para el Desarrollo Sostenible en Ciudades (2025) por sus avances en promover una infraestructura verde, acciones climáticas y programas habitacionales para responder a la vulnerabilidad climática y la desigualdad social. Recibir este premio implica una importante responsabilidad para Bogotá, al convertirse, una vez más, en un referente a nivel global. Bogotá tendrá entonces la responsabilidad de continuar avanzando en políticas, programas y proyectos que garanticen un desarrollo urbano inclusivo y participativo, de modo que los procesos de transformación urbana permitan consolidar una ciudad más sostenible.