Estuvo vinculada al Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Desarrollo (Cider) de la Universidad de los Andes, donde se desempeñó como secretaria general hasta su retiro. Es trabajadora social de la Universidad Industrial de Santander, especialista y magíster en Planificación y Administración del Desarrollo Regional de la Universidad de los Andes.
Cider: ¿Cuáles fueron una o dos experiencias memorables de su paso por el Cider?
Esmith Carreño Durán: Como parte de la celebración de los 25 años, el Cider convocó a los y las egresadas de la Especialización en Planificación y Administración del Desarrollo Regional a volver a las aulas. Esa experiencia sintetizó las principales características de la organización: énfasis en lo local, diálogo con lo regional y un abordaje interdisciplinario, crítico y propositivo.
En efecto, un grupo de 31 profesionales diverso en sus pregrados, municipios de residencia y campos laborales aceptó la invitación y en 2001 comenzó el Magíster en Planificación y Administración del Desarrollo Regional. El diseño curricular se inscribió en sus líneas de investigación, cada materia estuvo a cargo de un profesor del Centro y un colega de una universidad extranjera -Latinoamérica y Europa-. La modalidad fue semipresencial, durante un año, tomamos clases una semana al mes y las otras tres semanas trabajamos de manera autónoma. Yo conté con el privilegio de hacer parte de esta versión especial de la maestría.
Cider: Desde su experiencia, ¿cuál considera que ha sido el principal aporte del Cider a los estudios del desarrollo?
Esmith Carreño Durán: El aporte del Cider es evidente y significativo: el área de estudios sobre desarrollo de la Universidad de los Andes se ubica entre las 50 mejores del mundo, según el QS World University Rankings (2026).
De manera particular quiero destacar dos acontecimientos que muestran el trabajo constante y sistemático: la creación del grupo de investigación (1993) y del Doctorado en Estudios Interdisciplinarios sobe Desarrollo (2017). El primero, recogió el acumulado del Centro y profundizó la delimitación de los temas de estudio; la cantidad y calidad de sus investigaciones y productos lo ubican desde hace varios años en la categoría más alta que el Ministerio Ciencia, Tecnología e Innovación les otorga a los grupos de investigación en el país (A1). El segundo, sintetiza la madurez del Cider tanto en lo académico como en lo organizativo.
Cider: ¿Cómo percibe que han evolucionado los estudios del desarrollo durante el tiempo que estuvo vinculado al Cider?
Esmith Carreño Durán: La capacidad del Cider, a lo largo de los años, para comprender y abordar retos del desarrollo en sus áreas de estudio le ha permitido su consolidación y vigencia. Así, el Centro transitó del desarrollo regional al territorial, de la planeación del desarrollo a la gestión y gobernanza, de la administración del desarrollo al gobierno y las políticas públicas, del medio ambiente a la sostenibilidad y la sustentabilidad, y amplió el campo de los estudios de género.
Celebrar los 50 años del Cider es motivo de orgullo. Mi reconocimiento a todas las personas que hicieron y hacen parte del Cider y a las de la Universidad que facilitaron y facilitan su existencia.