En Colombia, el trabajo del cuidado ha recaído sobre grupos específicos de mujeres, obedeciendo a las transformaciones en la división sexual del trabajo, a la segmentación del mercado laboral por género y a las construcciones sociales de las diferencias de clase, género y étnico raciales. Estos trabajos son altamente feminizados, así como subvalorados social y económicamente entre clases, lo que ha generado relaciones sociales asimétricas entre clases, poblaciones racializadas y diversos grupos sociales en el contexto nacional y global. Esta situación exige la reivindicación de los derechos laborales y salariales de todas las mujeres dedicadas al trabajo del cuidado como un medio de sustento para ellas y sus familias.

Según el Observatorio de Talento Humano en Salud del Ministerio de Salud, las mujeres representan 73% de la participación laboral en el sector nacional de la salud Ellas se desempeñan especialmente como auxiliares de enfermería, alcanzan más de 300.000 puestos de trabajo y soportan el cuidado de la salud en todo el país. Hoy, estos trabajos se encuentran en el eslabón más bajo de las personas profesionales del sector, y en algunos casos, sus condiciones de empleo y de trabajo son precarias. Esto se hace más evidente en las casas de cuidado de la vejez, las empresas dedicadas a prestar servicios temporales y otro tipo de empresas de subcontratación con entidades de salud. De ahí que muchas enfermeras y auxiliares de enfermería se muevan entre la informalidad y la formalidad precaria. Este grupo de trabajadoras es uno de los más amplios en el cuidado institucionalizado y, sin duda, el más importante desde el punto de vista del cuidado profesionalizado en Colombia.

El profesor del Cider Javier Pineda, junto con el investigador Omar Rodríguez analizaron las características del mercado laboral y las condiciones socio-laborales de las mujeres que trabajan como auxiliares de enfermería, enfermeras o cuidadoras de la salud, en distintos tipos empresas que prestan servicios de salud y de cuidado de manera directa o indirecta; también analizaron las dinámicas institucionales y laborales del sector, con el fin de entender la precariedad de la mayoría de estos trabajos y las dificultades de su plena formalización.

Metodológicamente se consultaron fuentes de información secundaria como la base de Registro Único de Talento Humano en Salud (ReThus), la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH). Así mismo, se incluyeron fuentes primarias de información a través del desarrollo de entrevistas a algunas mujeres pertenecientes al sector, lo que permitió nutrir más las fuentes secundarias consultadas.

De acuerdo con los resultados de la investigación, si bien hay algunos avances en los indicadores de participación en el mercado laboral, particularmente en la contratación y acceso a prestaciones laborales como la cotización a pensión, cobertura de riesgos profesionales y afiliación a cajas de compensación familiar; la situación laboral de las mujeres auxiliares y enfermeras de la salud en la capital del país es precaria, en la medida en que la gran mayoría de ellas no cotiza a seguridad social. Al mismo tiempo, aquellas que sí lo hacen registran tiempos cortos de cotización y permanencia en el régimen contributivo. Por ejemplo, en el periodo 2014-2017 en promedio 63,8% del total de las trabajadoras reportaron ser trabajadoras por cuenta propia, bien sea porque la relación laboral con el empleador/a se desconocía, se ocultaba o se disfrazaba, afectando no solo el aseguramiento social pero también los ingresos, que en el caso de las mujeres con menor formación alcanzaba un escaso 0.89 salarios mínimos.

Lo anterior, reflejado en 54,5% de las trabajadoras de la salud en Bogotá que no contaban con un contrato de trabajo formal. Ahora pues, aunque esta cifra mejoró frente a años anteriores del periodo 2014-2017, del grupo de trabajadoras que manifestó tener un contrato laboral (45,5%), 73,5% expresó tenerlo por escrito y 36,5% aún mantenía contratos de tipo verbal. Además, llama la atención que solo 18,7% de los contratos escritos de estas trabajadoras eran de carácter indefinido.

Así, los avances son marginales, por lo cual se requieran acciones más contundentes para mejorar las condiciones laborales de las cuidadoras de la salud en Colombia.

Esta investigación se realizó en el marco del proyecto de investigación “Precariedad del trabajo formal, la informalidad laboral y las condiciones de vida digna en Colombia”, liderado por Cuso Internacional, con el apoyo del Gobierno de Canadá. Esta iniciativa busca fortalecer el conocimiento sobre el mercado laboral nacional y contribuir con la inclusión laboral de población diversa y en situación de vulnerabilidad en el país.

Cuso International es una organización de desarrollo que trabaja para reducir la pobreza y la desigualdad a través de los esfuerzos de voluntarias y voluntarios altamente calificados, asociaciones de colaboración y la generosidad de sus donantes. A través de la convocatoria 2018 buscó producir una serie de investigaciones sobre las condiciones de precariedad y la escasa oferta de empleo formal de calidad en Colombia, las cuales favorecen y afectan a la persistencia de la informalidad laboral y a la posibilidad de llevar una vida digna.

 

Foto detalle de implementos de un médico. Proyectos de investigación de mercado a trabajadoras de cuidado de salud en Bogotá. - Cider | Uniandes

Análisis y diagnóstico del mercado de trabajadoras del cuidado en salud para la ciudad de Bogotá

Consulte la publicación completa del estudio en el siguiente link

Los resultados de la investigación fueron presentados en la conferencia “Mujeres en la salud: un desafío laboral para la ciudad de Bogotá”.

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